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27/08/2015
Grecia se está viendo obligada a deshacerse de buena parte de su patrimonio, desde puertos a ferrocarriles, para saldar sus deudas pese a que las privatizaciones realizadas hasta ahora han sido un fiasco.
Apenas firmado el acuerdo sobre un tercer plan de ayuda internacional, el Gobierno de Alexis Tsipras aprobó la cesión de 14 aeropuertos regionales al grupo alemán Fraport por 50 años, por 1.230 millones de euros y un alquiler anual.
Los aeropuertos de Mykonos, Corfú o Santorino, que cada verano reciben a millones de turistas en busca de sol y playa, pasan bajo pabellón alemán.
“Este fondo (de privatizaciones) que agrupa a las joyas de la corona griega va a permitir a otros países de la zona (euro) elegir los mejores activos para comprar”, resume Philippe Waechter, economista jefe de Natixis Asset Management.
El acuerdo que acaba de cerrar Atenas con sus acreedores internacionales prevé un ambicioso programa de ventas de activos públicos que debería proporcionar 50.000 millones de euros en 30 años y servir para pagar la ingente deuda griega. A partir de este año, Atenas tendrá que asegurarse de que entran en sus arcas 1.400 millones de euros, 3.700 millones el año próximo y 1.300 millones en 2017.